En el día de ayer, pasando por diferentes blogs, me encontré con un artículo del profesor universitario, periodista y amigo de este bloguero, Víctor Solano, titulado Sobre los Resultados de los Premios Simón Bolívar, verdades fragmentadas, en el cual plantea la desinformación causada por la fragmentación de los medios de comunicación.
Analizando con lupa la situación que viven los canales privados, se puede decir que ambos están en una guerra, pero no bélica, sino fría, la cual implica saboteos, robos y alianzas con empresas extranjeras.
Los casos más sonados de saboteo:
· Cuándo Caracol se enteró de que RCN había comprado los derechos de Survivor VIP a Castaway, el primero inmediatamente sentó su estrategia y decidió hacer algunos cambios a Expedición Róbinson convirtiéndolo en el Desafío 20.04.
· El plagio de un seriado de Caracol por parte de RCN. El programa Séptima puerta de Caracol tenía altos índices de sintonía, llegando a picos de 30 puntos en el horario de las 6:00 p.m. Al darse cuenta del éxito del seriado, RCN decidió montarle la competencia con un programa llamado Enigmas del más allá, que resultó peor que Séptima puerta. Ambos tenían libretos para niños.
· Todo estaba prácticamente listo para que Caracol y Televisa de México cerraran un acuerdo por el cual la cadena colombiana le compraba los derechos para Colombia de Bailando por un sueño. RCN se enteró y, como tiene preferencia con Televisa, se quedaron con el formato, dejando a los moluscos viendo un chispero. Pero las cosas no se quedarían ahí, pues Caracol TV se basó en el formato de Promofilm Atrévete a soñar (de Venezuela) e Ilusión TV (de Uruguay) para sacar una versión de éste y combinarlo con Bailando por un sueño, para así dar como resultado el programa Tengo Una Ilusión.
· La película Perder es cuestión de método de Sergio Cabrera fue otro de los encontronazos entre estos canales, pero poco después lo vimos muy juntos celebrando en el lanzamiento de la campaña Colombia es Pasión.
· Vuelo 1503 también fue otras de las muestras de saboteo y envidia entre los canales privados. Caracol estrenó su telenovela, que era una mezcla de serie, melodrama y reality show, mientras RCN le hacía promoción a Lost, versión original del 1503. ¿Qué tal si Caracol hubiese comprado la telenovela Los Roldán, mucho antes de que fuesen estrenados Los Reyes? ¿Qué hubiese ocurrido?
El Canal Caracol comenzó una campaña sucia, basada en coqueteos a varias de las cabezas del Canal RCN, logrando llevarse a sus filas a personajes como Juan Esteban Sampedro, Santiago (Jefe de entretenimiento del canal), Rodríguez (hoy en Mesa de Noche) y César Escola (hoy en Día a día). Me imagino que dichos actos causaron cierta rabia y desazón en RCN.
El tema se puso para alquilar balcón cuando RCN decidió llevarse a Carlos Calero, alias Ricostilla, quien en esos momentos era una de las imágenes y símbolos más reconocidos del Canal Caracol. La reacción del canal de los Santodomingo fue inmediata y logró llevarse al periodista Jorge Alfredo Vargas, en ese entonces icono de Noticias RCN.
Desde hace más de 2 años Caracol TV decidió no participar más en los premios TV y Novelas ni en los premios India Catalina, alegando falta de garantías. Entonces se crearon Los Premios Caracol.
¿Pero qué efectos ha traído está guerra?
· Exclusividad de actores, libretistas y periodistas, todo para “no darle papaya” al canal contrario.
· La polarización de los televidentes, quienes en casos extremos le desean el mal al canal que no es de su agrado. Ejemplos claros de la polarización están aquí y aquí.
· La concesión de licencias para operar canales de televisión abierta, pero privados, acolitó la irresponsabilidad horaria.
La información fragmentada es evidente: el año anterior se conocieron los resultados de los Premios Orquídea, donde el Canal RCN aseguró que ganó 7 premios, incluyendo el de mejor reality por El Factor X, pero luego el Canal Caracol sostuvo que obtuvo 8 galardones, entre ellos el de mejor reality show por Nómadas. ¿Al fin quién ganó? ¿Quién mentía?
Pero la información fragmentada (o desinformación) sigue: casos como el de Virginia Vallejo, el documental
¿Y qué tal falta de respeto con los horarios?
¿No han notado que, en cada lanzamiento de alguno de los dos canales, su programa preferido, es corrido de
· Cuándo RCN estrenó Hasta que la plata nos separe, Caracol sacó los “mejores capítulos” de Decisiones, pero con la sorpresa de qué en vez de dos capítulos, como correspondía ese día, dieron tres, para así minimizar el impacto de la nueva novela.
· El día 18 de septiembre, cuando Caracol estrenó Buscando el cielo (la novela) y Buscando estrellas (el reality), RCN se preparaba para despedir a Los Reyes, que por ese tiempo estaba en el horario de las 10:30 p.m., después de Merlina. Como era el último episodio, decidieron darle garrote a Caracol y en una magistral edición sin comerciales lograron su cometido.
Preguntas:
· ¿Emulará la televisión colombiana lo que ocurre entre Televisa y TV Azteca en México?
· ¿Quiénes son los culpables de la desinformación? ¿Los medios o nosotros por pendejos?
· ¿Sabe a qué horas comienza su programa de televisión favorito?
· ¿La televisión colombiana cumple con el deber de informar de manera limpia y transparente?
· ¿Son los éxitos de los demás una causa de negación del rival?
Conclusión: A la larga, gran parte de la programación de los canales privados es copiada de los unos a los otros, entonces ¿para qué innovar y pelear?
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